A raíz del traslado de los mercaderes hacia el nuevo mercado de Las Matas de Farfán, han surgido en las redes sociales diferentes opiniones de algunos munícipes respecto al mal manejo, que según alegan, han dado las autoridades municipales a la distribución de los espacios en dicha plaza.
Visité el sábado las nuevas instalaciones, conversé con algunos comerciantes y luego con el alcalde Gustavo Suero, el cual, como siempre, gentilmente nos respondió algunas preguntas referentes a la supuesta mal distribución y otras situaciones que observamos, para edificarnos en torno a la situación y ofrecerles a ustedes informaciones lo más apegada a la realidad posible.
La infraestructura que aloja dicho mercado, fue construida en bloques, techada de aluzinc, dividida en 76 cubículos separados por pequeñas columnas, los cuales fueron asignados a los comerciantes con derechos adquiridos en el viejo mercado, y que para ello se hizo un levantamiento previo y posteriormente varias reuniones a las que se convocaban los 162 mercaderes identificados con derecho, nos explicó Gustavo Suero.
Los restantes 86 mercaderes, que comercializaban sus productos ocupando algunas calles del centro de la ciudad, también se les asignó sus respectivos espacios, claro está, no donde muchos pretendían, debido a que pretendían instalarse en áreas ya preestablecidas para parqueos de los visitantes, y ésas son las situaciones que han generado ciertas inconformidades, como en la generalidad de los casos, pensando en el beneficio individual y el Alcalde actuando, como debe ser, en base al interés colectivo.
Respecto a la asignación de espacios a personas no reconocidas como mercaderes, de ser cierto, no lo veo mal, siempre y cuando a los 162 comerciantes reconocidos se les haya entregado sus respectivos espacios: sería incorporar nuevas familias a la labor productiva y una oportunidad para las autoridades de turno satisfacer demandas y necesidades de empleos. Sería una mezquindad de quienes se oponen a esto.
Nos queda, y creo mucho más importante, velar para que los productos se comercialicen en las mejores condiciones de higiene posible, de manera que no comprometa la salud de los consumidores, y que se creen otras vías de acceso que faciliten el tránsito, porque de lo contrario, simplemente estaríamos trasladando el problema de una zona otra.
En obras de esta naturaleza, en las que existen beneficiarios directos, siempre habrá inconformidades, en vista de que una parte se hace bajo la discrecionalidad de las autoridades de turno y eso no es nuevo; ha ocurrido en todo gobierno; pero hasta donde pude notar se ha estado actuando de manera justa.
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