La jueza de la Novena Sala Penal del Distrito Nacional, Milagros Ramírez, condenó este martes a cinco años de prisión a Elizabeth Silverio Silien, conocida como “la neurocientífica”, tras ser hallada culpable de estafa y usurpación de funciones en el área de la salud.
Silverio, identificada como “la neurocientífica”, ejercía como supuesta especialista en el tratamiento de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) en el centro Knowledge Land (Kogland), donde además se desempeñaba como directora.
Además de la pena de prisión, la condenada fue sentenciada al pago de una indemnización de dos millones de pesos en favor de las víctimas.
La magistrada ordenó que la condena sea cumplida en el Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo Mujeres, en San Cristóbal.
A la salida del tribunal, el jurista Waldo Paulino, abogado de la denominada “neurocientífica”, informó que apelará nuevamente la sentencia una vez sea notificada, con el objetivo de lograr la absolución de su representada.
En tanto, la fiscal Magalys Sánchez y las víctimas sostuvieron que no les preocupa que la defensa recurra la decisión y afirmaron que continuarán firmes en el proceso hasta que la condena contra Elizabeth Silverio adquiera el carácter de cosa irrevocablemente juzgada.
El órgano acusador sostuvo durante el proceso que la imputada desarrolló un esquema de estafa en perjuicio de padres de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), haciéndose pasar por doctora en neurociencia y psicóloga, sin contar con la formación académica ni las acreditaciones legales exigidas para ejercer en dichas áreas.
Asimismo, se estableció que la condenada no posee registro académico válido ni habilitación legal para ejercer profesiones vinculadas a la salud, conforme a certificaciones emitidas por universidades extranjeras, el Ministerio de Salud Pública, el Colegio Dominicano de Psicólogos y el Poder Ejecutivo.
Como parte de su accionar, Silverio utilizó documentos falsificados, incluyendo títulos universitarios y un número de exequátur inexistente, con los que aparentaba una preparación profesional que no poseía, logrando así generar confianza en las familias y captar pacientes a quienes ofertaba servicios en su centro.
Esto fue comprobado mediante las pruebas testimoniales presentadas ante el tribunal, especialmente las ofrecidas por los padres de los menores afectados, constituidos en querellantes y actores civiles.
Estas evidenciaron que la encartada realizaba evaluaciones, emitía diagnósticos y aplicaba terapias sin aval profesional, llegando incluso a diagnosticar condiciones clínicas inexistentes, lo que provocó afectaciones en la salud de los niños y retrasos en la aplicación de terapias adecuadas.
El órgano persecutor también destacó que el centro operado por la acusada funcionaba sin las habilitaciones requeridas por las autoridades competentes, siendo posteriormente clausurado por el Ministerio de Salud Pública tras comprobarse las irregularidades en su funcionamiento.
Se recuerda que Elizabeth Silverio, conocida como “la neurocientífica”, tuvo una primera condena de siete años de prisión por estafa y usurpación de funciones en el área de la salud, dictada por los jueces del Tercer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional.
Sin embargo, dicha sentencia fue anulada por la Tercera Sala de la Corte de Apelación del Distrito Nacional, que ordenó la celebración de un nuevo juicio.
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